Un factor clave en varios episodio del pasado fin de semana fue el grave deterioro que se veía en el asfalto del Circuito Gilles Villeneuve. Los responsables del Gran Premio de Canadá se verán obligados a tomar medidas para la edición del próximo año.
Si bien el deterioro se viene sintiendo hace años, esta vez fue de una gravedad que no tiene precedentes. Se sintió más que todo el sábado, la presencia en pista de trozos de asfalto, goma y gravilla, que saltaban al paso de los coches.

“Por un lado es cierto que la pista no estaba como debe estar un circuito de Fórmula Uno. Pero por otro, la verdad es que las condiciones fueron mucho mejores de lo esperado tras lo que se vio el sábado”, explicaba Nick Heidfeld tras la carrera.
Es que durante la noche del sábado y la madrugada del domingo hasta momentos antes de empezar la carrera, se realizaron sobre la pista diversos trabajos para que el estado de la misma no sea tan deplorable como el que fue visto durante la clasificación.
De cara a lo que se viene, François Dumontier, comenta que no descarta la posibilidad de reasfaltar completamente el circuito para el 2009, lo que tendría un costo aproximado de un millón de dólares.

